lunes, 20 de febrero de 2012

LA COLUMNA

 La figura de la columna sobre la que se apoyan las tres Hekates, espalda contra espalda, contra ella, es en mi opinión, el eje central sobre el que este título tendría sentido, así como un primer dato de acercamiento para destilar la información que ando buscando.  Por ello traigo una primera aproximación al concepto de columna.  Para ello voy a echar mano de la definición encontrada en el "Diccionario de Símbolos" de Juan- Eduardo Cirlot, diccionario que poseo hace muchos años y que para mi proporciona información básica que facilita los primeros pasos en la investigación de muchos temas.

Según dicho diccionario:
"La Columna sola es un símbolo perteneciente al grupo cósmico del "eje del mundo" (árbol, escala, estaca de sacrificio, mástil, cruz) pero puede tener también un sentido meramente endopático, derivado de su verticalidad, q1ue marca un impulso ascendente y de autoafirmación.  Naturalmente hay una conexión fálica; por ello, ya en la Antigüedad Ceres tenía como atributos una columna y un delfín, emblemas del amor y del mar respectivamente. 
De columna exenta se trata, forma tan relacionada como el árbol como con la erección ritual de la piedra o menhir.  En las alegorías y símbolos gráficos, casi nunca aparece una columna sola, sino que son dos.  Cuando están colocadas a los dos lados de un escudo, equivalen a los tenantes (fuerzas contrarias en equilibrio tenso).  Lo mismo si sostienen un dintel.  Los dos pilares o columnas simbolizan, cósmicamente, la eterna estabilidad: su hueco, la entrada a la eternidad.  Aluden también al Templo de Salomón (imagen de la construcción absoluta y esencial).
Elaboraciones diversas de este símbolo, o mejor, de su significación, se encuentran en el esoterismo: casi todas ellas proceden de la aplicación del simbolismo numérico a las dos columnas aludidas.  En cuanto símbolos, las dos unidades que integran el número dos son siempre de cualidad diferente, diferencial.  El uno corresponde al principio masculino, afirmativo y evolutivo; el dos al femenino, pasivo e involutivo.Por eso señala Saunier que las dos columnas que se alzan a la entrada de los templos expresan particularmente las ideas de evolución e involución, el bien y el mal (como el árbol de la vida y el árbol de la muerte- o de la ciencia- del paraíso).  En ocasiones esta dualidad se marcaba físicamente con la distinta naturaleza del material: según las leyendas, en el Templo de Hércules en Tiro, una de las columnas era de oro y la otra de una piedra semipreciosa.  En la Tradición hebrea, las dos columnas se denominan de la Misericordia y del Rigor. 
Volviendo a la única columna no podemos por menos que ver en ella una proyección (o correspondencia analógica) con la columna vertebral (igual situación de relación existe entre todas las formas de simetría bilateral artística y gráfica y la que organiza determinados órganos del cuerpo, como los riñones o los pulmones).  Esta columna vertebral se puede asimilar también al eje del mundo, como el cráneo a la imagen del cielo, en la relación macrocosmo-microcosmo".

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